lunes, 29 de diciembre de 2014

The end

Antes de nada... ¡Feliz navidad!
Espero que estéis pasando unos días bonitos en familia, o que al menos algo haya hecho que estos días tengan un toque diferente al resto del año :) Como mínimo las calles están muy bonitas~

En mi caso, el 21 volví ya a España con mis padres. ¡El fin de semana con ellos pasó tan rápido! Estuvimos visitando Berlín, las 4 cosas básicas porque no teníamos mucho tiempo (entre ellas el Bundestag) y entre recoger maletas y ver el mercado navideño de Potsdam varias veces, ya sin darnos cuenta nos vimos en el avión rumbo a Barcelona.

Bundestag

Fotos que hicimos:






Hizo muy mal tiempo, la verdad... Viento y lluvia, pero aún así pudimos hacerlo todo sin problemas y pasamos buenos ratos. Además, hacer los últimos trámites (dejar la residencia libre, hablar con la casera y demás) se hizo más llevadero al no estar sola. Me gustó hacer de guía por unos días :B
With mum ^^ En el bus de Potsdam
Potsdamer Platz, Berlín



Yendo a Alexanderplatz, Berlín


Old meets new (iglesia y torre de la televisión de Berlín al fondo)

Luisenplatz, Potsdam
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Y es raro... escribir esta entrada es raro.
Sé que es la última porque ya no estoy en Potsdam, que el Erasmus se ha terminado, pero es como si no hubiera pasado. Bueno, sí, pero en forma de sueño. Algunas amigas alemanas me dijeron que lo más probable es que me sintiera así al volver, porque en 3 meses apenas da tiempo a asimilar donde estás. Es verdad que ya estaba asentada, pero es eso que justo cuando te has acostumbrado a un ritmo de vida, hay que retroceder y volver a como era todo antes de irte al extranjero.
Llegas a casa y nada ha cambiado. La gente quizás ha crecido un poco (si eran niños) o el pelo se ve más largo, incluso ves cómo entre tus amigos se han formado lazos más fuertes y te alegras, pero en el fondo todo sigue igual. Choca porque sientes que en tu interior muchas cosas han cambiado y la gente te ve igual, te trata igual, esperan que seas igual. Abrazan a ese "tú" que se fue meses atrás, pero que en realidad no es el mismo, al menos no del todo. No quiere decir que sea diferente, ni peor ni mejor, pero sí que tienes experiencias a tus espaldas que han moldeado partes invisibles de tu ser. Nadie más las ve, pero sabes que no eres el mismo.
Sé que muchos estarán pensando que en 3 meses poco puede cambiar en ti. Que muchos como mínimo se tiran 6 meses fuera e incluso un año. Realmente lo admiro mucho, sobre todo lo admiré cuando llevaba unos pocos días en Alemania y en algún momento dudé que pudiera con todo lo que se me venía encima. Pero creo que más que la cantidad de tiempo son las circunstancias, cómo lo vives tú. Hay gente que soportará sin problemas 6 meses, otras un año, o incluso será duro para otros un par de meses. Depende de cada uno. Pero sea como sea, al volver ya no eres el mismo.

No es fácil vivir solo en un país diferente y con una lengua distinta. No es fácil cuidar de uno mismo al 100%. Porque sí: el único que estará para ti al 100% eres tú mismo, al menos las primeras semanas. Así que hay que aprender rápido, no hay tiempo ni de echar de menos tu casa. Me acuerdo de pensar un día: "si hoy no como nada, si hoy me perdiera y no tuviera lugar donde dormir... nadie se enteraría. Nadie preguntaría por mí, nadie se haría responsable."
Me paré a pensar en ello un rato y la verdad es que me asustó la idea. Pero sacudí la cabeza y lo que hice fue organizarme y ver qué tenía que hacer ese día, el siguiente y las próximas semanas. He ido viviendo pensando en el mañana constantemente. Bueno, en el mañana y en el hoy, si hoy tengo comida, si mañana tendré y si pasado quedará. Más bien diría que he vivido con una visión global de todo, de días y semanas pero también de minutos y horas, jaja. Es raro. Pero es así. Sé que quien haya vivido esto me entenderá :)

Como decía, el tiempo ha transcurrido de forma muuuy irregular. Al llegar estuve 2 semanas en un curso de alemán para extranjeros de lunes a viernes, yendo a clase de 9:30 a 3 de la tarde y alternándolo con papeleo y más papeleo. Cada día fue agotador, a las 10 de la noche ya estaba en el quinto sueño, jaja. Pues bien, esas 2 semanas se me hicieron eternas de tanto que hubo que hacer. Pero aprendí mucho y lo pasé bien ^_^ Encima nos evitó tener que hacer todo ese papeleo en octubre, como el resto de estudiantes Erasmus que no vinieron al curso (a partir del 1 de octubre). En cambio, fue empezar ese mes y estar muuucho más relajada (bueno, las últimas semanas, porque las primeras tuvimos que inscribirnos en las clases y cosas varias). Fuimos saliendo de vez en cuando algún finde las 5 españolas y también cada una por su cuenta, pero noté que al estar ya en mi habitación, sin papeleo y muchos deberes, los días transcurrieron de forma muy tranquila y más deprisa de lo normal porque es lo que pasa cuando te sientes bien. Sin darme cuenta llegó noviembre y en las últimas semanas es como que me desperté de esas mini vacaciones (con deberes de por medio, pero para mí eran vacaciones). Tenía que darme prisa porque en pocas semanas tendría que entregar trabajos y hacer presentaciones, así como volver al dichoso papeleo porque iba a volver en un par de semanas. Fue como volver a septiembre, con ese estrés diario de ir a tres mil sitios cada día. Pero esta vez con mi carnet de estudiante, que te quita preocupación al usar transporte público ^_^ Y habiendo aprendido a usar los buses y trenes, lo que me hizo ir algo más relajada.
Y sin más, mis padres ya estaban de camino a Berlín, tenía que recogerlo todo y marcharme sin apenas dejar rastro. Fue tan rápido que no sentí el "adiós" invisible que notas al dejar un lugar. Más bien, al dejar las llaves de la residencia, fue como un: "Ya está, todo como antes, me he encargado de que quedes igual que cuando te encontré. Nadie se enterará que estuve aquí :) "

Es como que todo quedó en un pequeño secreto entre la habitación y yo (bueno, y entre las chicas que nos dijimos adiós). Como desde el principio me tomé este Erasmus como algo temporal, aunque me hiciera mi sitio, es como que noté que tampoco planté unas raíces profundas. Por prevención, más que nada. No quise decorar mucho la habitación, por ejemplo, para no tener que recogerlo antes de darme cuenta y que fuera más difícil ver eso como algo temporal.
Pero aún así hay veces que lo echo de menos. A veces me levanto por la mañana y me sigue sorprendiendo ver la fuerza con la que brilla el sol (que me encanta), pero me acuerdo de que estoy en casa y a veces la nostalgia te hace una visita.
Aunque es cierto que tenía ganas de volver, hay cosas que no quería que terminaran. Como las clases, donde aprendía mucho y me sentía muy a gusto. Los estudiantes eran diferentes, todos iban a su rollo pero al mismo tiempo volver a verles cada día te hacía sentir bien. Aquí, en cambio, es como si todos te "observaran" más, no sé. Por muy desapercibido que quieras pasar, es como si algunas miradas hablaran. O susurraran. Notas que están ahí, de alguna forma. Aunque afortunadamente a lo largo de los años he ido aprendiendo a ignorar esas "voces" en forma de mirada, siento que echaré de menos el estar en medio de una muchedumbre desconocida, donde no importa si vienes o vas, qué dirección tomes o con quién te pares a hablar o a comer. Donde podías improvisar sin que afecte a nadie más que a ti, decir de repente: "Pues al final no voy a comprar, voy a comer a un fast food."  O: "Esto le encantaría a tal persona. Se lo voy a coger en vez de mis galletas." Aunque fuera en una proporción muy pequeña, experimenté lo que significa ser independiente y en especial, libre. No está tan mal ser yo quien decida qué comprar, cuándo lavar la ropa, saber decir "no" cuando realmente no te apetece hacer algo y sin dar explicaciones. O darla tal cual: "No me apetece." Decirlo y que no pase nada. Es genial, porque sí, ¡no pasa nada! Nadie se enfada, y te sientes mejor que nunca porque haces caso de lo que tú sientes. Por primera vez.

Hay muchas cosas que tuve que aprender en poco tiempo, algunas en cuestión de horas (funcionamiento de los buses, por ejemplo), pero fueron retos que al superarlos trajeron una fuerza increíble. De esas que te dice "¿Ves? ¡No fue para tanto! ¡A por el siguiente!". Somos capaces de más cosas de las que creemos. La mayoría de las veces el mayor obstáculo es nuestro miedo, o nuestro miedo al miedo. Porque sí, a veces haces algo y no era tan espantoso como parecía. Somos nosotros, los que decidimos andar más o menos deprisa. Y aunque algo salga mal, lo que pasa tampoco es tan horrible, se puede encontrar una solución. Y 2, y 3 y 86. La cuestión es no perder la calma.
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Al embarcarme en esta mini aventura, mi mayor "miedo" era terminarlo de forma indiferente, sintiendo que nada ha cambiado, que no he hecho ningún esfuerzo. Pero si en 3 meses siento que he aprendido tanto, no puedo estar más satisfecha :) Y me da más ganas de seguir adelante, de demostrarme que puedo. Que no siempre tiene que haber alguien que te empuje para dar el primer paso. Hay cosas que siempre dejaba a otros que las hicieran porque pensaba que yo no sería capaz, pero he aprendido a hacerlo y lo mejor es que no ha sido tan difícil. He pasado de decir "cómpralo tú" a "¡ya voy yo a comprarlo!".

Aunque en casa poco haya cambiado, espero que lo que he traído no se pierda, que ponga en práctica lo que traigo aprendido y de aquí solo pueda avanzar, no mirar atrás y volver a lo cómodo.

Y desde aquí muchas gracias a todas las personas que han compartido algún tramo de este viaje ^_^ Ya sea de forma presencial como en la distancia. Una gran parte del aprendizaje ha sido a través de personas, así que lo agradezco mucho.
Viel, viel dank! ♥

Si hay algo que debo destacar es el apoyo que he sentido en todo momento. No he dejado de recibir mails, mensajes, llamadas e incluso correo con palabras de ánimo e incluso regalos. Lo aprecio un montón  
A veces incluso me sentía mal porque de tantas cosas que hacía ¡apenas tenía tiempo de echar de menos...! Pero de verdad que lo he notado mucho, las cosas han salido muy bien, muy muy bien. No he tenido ningún problema de salud ni con trámites ni nada. Sé que nunca he estado sola ^_^

Para terminar, si tuviera que hacer una lista de las cosas que echaré o no de menos, sería esta:

Lo que no echaré de menos:

- No tener persianas
- Tener que calcular cuándo salir al pasillo para ir al baño o la cocina
- Comer principalmente comida que no requiera mucho rato de preparación
- El ruido de los vecinos cuando alguna noche estaban a las tantas hablando/gritando/cantando mientras bebían (vecino de la izquierda) o jugaban a videojuegos (vecino de la derecha).
- No tener internet en el móvil a no ser que haya wifi (más que nada por si había alguna emergencia).
- 4ºC a pleno mediodía y menos de 0ºC por la noche
- Pocas horas de sol (a las 4 ya era casi noche cerrada)
- No poder comprar ropa y repetir la misma durante semanas, semanas y semanas (por gastar en comida básicamente).
- Hacer trámites en alemán y que vuelvas sin haber entendido la mitad (aunque con el paso de los meses eso mejoró).
- No tener fuet
- No entender muchos platos de la carta de un restaurante
- El agua con gas y lo cara que es el agua normal en restaurantes
- Llevar 3847392 capas de ropa y que al subir al bus o entrar en tiendas sudes de lo fuerte que está la calefacción
- Tener que bajar a la estación de trenes expresamente para sacar dinero
- Cargar con las bolsas de la compra para 2 semanas o así
- No tener mi teclado/piano
- Tener que esperar a que alguien de tu familia esté conectado para poder hablar de algo
- La ley GEMA (no puedes ver muchos vídeos musicales en YouTube ni descargar cosas porque está prohibido. A más de uno le multaron y no con poco).

Lo que echaré de menos:

- La variedad de bollería y dulces que hay 
- Lo asequibles que son los mangas y que haya tanta variedad y por todas partes
- El Semesterticket (carné de la uni que te sirve para el transporte público)
- Los buses nocturnos (siempre te asegurabas que llegabas a casa por muy tarde que fuera)
- Brötchen (panecillos)
- Las mil y una recetas con patata
- Poder ir a Berlín en menos de 30 minutos en tren y poder moverme solo con tener el Semesterticket
- Quedar con mis amigas alemanas de vez en cuando
- Hablar alemán (o al menos escucharlo) las 24h del día los 7 días de la semana
- El funcionamiento de la uni (imprimir, escanear, apuntarse a clases, etc. ¡Era muy claro al final!)
- La amabilidad de los profesores (al menos del 95%) y ayuda que ofrecen
- Flexibilidad en la uni (puedes escoger las clases que te vengan mejor)
- La eficacia (y precio más bajo) de correos
- La cantidad de cultura e historia de Berlín (cada día aprendía algo nuevo)
- Que haya máquinas para comprar tickets en el mismo bus y pantallas que anuncien el recorrido y paradas
- Los Weihnachtsmarkt (mercados navideños) y que empiecen la navidad antes. ¡Así dura más!
- Planear los días y semanas y cambiar los planes según me apetezca
- Despertarme feliz (en Alemania he tenido noches malas de ruido, pero también de los mejores despertares en mucho tiempo).
- Las calles. (La mayoría tienen casas muy bonitas, Potsdam es solo un ejemplo).
- No tener que dar dos besos a los conocidos (se da la mano, y cuando hay más confianza un abrazo).
- Facilidad para encontrar trabajo en los jóvenes (me sorprendió ver a tantos jóvenes trabajando, desde en tiendas como restaurantes y en la misma universidad).
- No tener Whatsapp casi nunca (es una terapia muuuy buena que aconsejo hacer de vez en cuando)
- La puntualidad. (Lo resalto porque no es ningún tópico, es 100% cierto. Y lo comparto al 100%. Si quedas a una hora, cíñete a eso, se aprovecha mucho más el tiempo y no llegas a las tantas cada día. Además que me parece una falta de respeto que se llegue siempre tarde... Algún día puede haber imprevistos, pero no siempre que se queda).


Y creo que eso es todo.

Seguro que luego me iré acordando de cosas sueltas de repente, pero en principio estas son las que destacaría :)




Solo me queda decir que muchas gracias por leer, tanto las primeras entradas como solo alguna, me ha encantado ir compartiendo algunas de las experiencias que hemos ido pasando ^_^ Así siempre se pueden releer y rememorar.
Me sorprendió mucho porque a veces de repente gente que no conoces o que no esperas te preguntan por el blog, jaja.
Espero que os haya gustado este pequeño rincón o ventanita a Potsdam y Alemania en general :)

Si tenéis alguna pregunta o algo que compartir, aunque haga tiempo de este post, por favor dejadme un comentario y responderé encantada :D
¡¡Espero que los que os quedáis más tiempo en Potsdam sigáis disfrutando mucho!!

¡Hasta siempre!

viernes, 19 de diciembre de 2014

Praga

¡Buenos días! 

Son las 9:40 y ya he hecho mil cosas (entre ellas despertarme a las 4 de la madrugada porque mi estómago tenía ganas de hacerse notar. Suerte que al poner música relajante se me pasa, no sé cómo pero es genial, jaja).
Hoy vienen ya mis padres a Potsdam, y nos quedaremos los 3 hasta el domingo por la tarde, así que quería dejarlo todo más o menos recogido para cuando la casera venga a mirar la habitación al volver del aeropuerto. Aún no sé cómo pienso cerrar las maletas con tanta cosa :_D

En fin, como mágicamente me ha sobrado tiempo, aprovecharé y subiré el post sobre Praga ^_^ Pal tuvo el detalle de dejarme su disco duro así que tengo fotos guays para poner huhuhu (¡graciaas! ).



Al principio de curso (mediados de septiembre/principios de octubre), el grupo de 5 españolas que somos hablamos varias veces de varias salidas o visitas que podríamos hacer. Tampoco es que nos sobre el dinero, pero teníamos varios sitios que nos interesaban, como Praga. Al principio incluso lo veía difícil porque hay que contar alojamiento, transporte, comida, etc. Pero encontramos un huequito (¡menos mal que al final dio tiempo!) y pudimos ir por un precio muy asequible :D Gracias a Sara por planearlo, fue más fácil con su guía (soy muy torpe reservando cosas por internet, normalmente de eso se encarga mi padre y claro... jaja). Y como dijo, vale la pena aprovechar y hacer viajes cuando estás de Erasmus porque todo está más cerca y es menos caro :) Este mismo viaje desde España, ya solo por el vuelo costaría mucho más caro.

Nosotras fuimos en autocar por 26€ (ida) y 30.60€ (vuelta), y no eran chatarras precisamente (sobre todo el segundo, que por 4€ y pico más ya incluía teles con películas y series en cada asiento, Wi-fi, bebidas calientes gratis, auriculares de préstamo gratis, azafata -bueno, en nuestro caso azafato- y todo muy bien controlado). Si estáis de viaje por Europa y queréis visitar países o ciudades cercanas a donde estáis, miráos la web de Student Agency, está súper bien. El otro bus es de Orangeways y estuvo muy bien de precio, pero por un poco más os recomiendo la otra empresa, tiene muchas más comodidades. Pero bueno, también depende de lo que quiera cada uno. ¡Ah! Y en la República Checa tienen descuento los menores de 26 años, así que genial~



El primer bus estuvo bien y salió muy bien de precio, pero ya digo, era un autocar normal (aunque incluía baño) y las 4 coincidimos en que por un poco más sale a cuenta coger estos. 

En cuanto al alojamiento, nos recomendaron otras chicas que ya fueron un hostal muy barato y en el centro, así que lo vimos buena opción para pasar 2 noches (aunque tuviéramos que compartir habitación con otra gente). Pero al final, ¡al ser 4 nos dieron una habitación para nosotras solas! Por la noche es verdad que se oía mucho la gente por la sala común y los baños, pero tener un espacio para nosotras fue un regalo, jaja. ¡Y las 2 noches salieron a 16,5€, si no recuerdo mal! Solo pisamos el hostal para dormir, así que ¿para qué queríamos más lujos?
Es cierto que si miras críticas o reseñas hay varias malas, pero a nosotras nos fue bien.


 


Luego, en Praga hay que cambiar de moneda, usan las coronas:


Creo que para saber su equivalencia en euros, se tenía que dividir el precio por 25. Por ejemplo, algo que costara 200 coronas, eran unos 8€. En general todo está más barato porque salimos ganando con el cambio, pero hay que saber dónde comprar porque también lo turístico se encarece mucho.
Para cambiar de euros a coronas, en la misma estación de autobuses Florenc (al llegar) había una cabina donde te lo hacían al momento y cajeros automáticos. Si no, hay por toda la ciudad.
Yo me quedé unas pocas monedas de recuerdo :)


Llegamos a Praga el viernes a las 10:30, una hora más tarde de lo que estaba previsto porque hubo un atasco en un momento. Por suerte pudimos coger un tram hasta una calle cercana a nuestro hostal (aún recuerdo la frase en checo de "próxima parada, Myslíkova": "Další zastávka, Myslíkova.").
Estábamos algo preocupadas porque dijimos que llegaríamos una hora antes, pero en el hostal no nos pusieron ninguna pega y fueron muy amables. Había muchos jóvenes en la sala de la tele, algunos en los sofás y otros en los ordenadores. Se notaba que era un lugar al que suelen ir de esa edad a hacer mini viajes en grupo.

Al subir al piso de las habitaciones nos topamos con una vista no muy bonita, de una chica en las escaleras que parecía no encontrarse muy bien, pero bueno solo fue ese día xD Una bienvenida curiosa, jaja.

Dejamos nuestras cosas y fuimos a cenar a algún sitio cercano (al KFC). No sé si fue porque estábamos acostumbradas a Alemania y su gente, pero por la calle no dejábamos de sorprendernos de las cosas raras que veíamos. Me reí mucho cuando Silvia dijo "Parece que estemos en otro planeta..." jajaja
Básicamente eran jóvenes haciendo el tonto por la calle o cosas así, pero quizás es porque era un viernes por la noche.



Esa noche dormimos (o intentamos, porque hicieron ruido los de otras habitaciones) y al día siguiente madrugamos para aprovechar el día.



Desayunamos en una cafetería muy mona, aunque la música de fondo no pegaba mucho, jaja (algunas canciones eran algo chunda-chunda).

Sara (tras la carta, jaja) y yo
Mi súper desayuno (y cara de sueño)
El sábado lo aprovechamos al máximo, acabamos agotadas pero valió la pena (¡encima hizo sol!). Y el domingo también, llegó un momento que andábamos por inercia, jaja. Solo nos quedaba ver el castillo de Praga, la sinagoga española y el barrio judío. Y a las 4 fuimos a por las maletas porque a las 5:30 salía el bus de vuelta.
Como Praga no es muy grande, creo que en los dos días vimos prácticamente todo.

Hay un montón de fotos (en total salieron unas 1000 y pico xD) pero hice selección, dejaré unas cuantas:




Una cafetería en un tram. (De izq. a derecha: Sara, Silvia, yo y Pal).








Lo que costó hacer una foto sin gente por enmedio... jaja
En esta plaza (el casco antiguo, creo, uno de los lugares más conocidos y transitados), está el reloj astronómico y pudimos subir a la torre, donde se veía todo Praga. Nos salió muy bien de precio al ser estudiantes (creo que unos 4€).

Reloj astronómico, el más preciso que existe.
Subiendo la torre


Y por fin llegamos arriba:






Atención a la muchedumbre que se iba acumulando porque eran casi las 12 y la gente quería ver el reloj a esa hora:


Luego pudimos bajar la torre en ascensor, ¡wiii!


Más fotos de ese día (sábado):













Mientras cruzábamos el puente de Carlos (el más conocido, el de las fotos de arriba), vimos que las gaviotas se te paraban volando en frente para que les dieras comida, jaja.




Más fotos del puente:

 

Luego fuimos a comer a un restaurante que otras chicas Erasmus nos recomendaron, cerca del hostal, donde servían uno de los platos típicos: Goulash. Tiene varias formas de servirse, pero Silvia y yo lo cogimos con pancakes de patatas y Pal con el pan haciendo de recipiente:




Casi nos timan con los precios, por eso (no por mucho dinero), suerte que Sara lleva bien las cuentas y se fijó. Por eso mejor pagar en coronas aunque ponga que aceptan euros, porque a veces ponen la equivalencia más cara (se aprovechan de los extranjeros y sus prisas). Pero bueno, la comida estuvo muy rica :D El goulash es carne de ternera y recueda bastante al estofado.

Luego seguimos viendo la ciudad hasta que sin darnos cuenta se hizo de noche, lo que nos dio la oportunidad de ver la cara nocturna de Praga, preciosa también ^_^









Al día siguiente (domingo) fuimos a ver el castillo de Praga, la sinagoga española (lástima que en esta no se pudieran hacer fotos, porque era muy bonita por dentro) y el barrio judío. Solo teníamos tiempo hasta las 4 que teníamos que estar en el hostal para recoger las maletas, pero acabamos agotadas igualmente porque nos recorrimos la ciudad.


La gente se toma en serio lo de los candados... Ni un hueco libre

Muro de John Lennon. Este chico iba tocando canciones suyas.

Pal escribiendo Canela (de 'Canela en rama'), para representar el nombre de el grupo de las 5 españolas que somos ^_^
 Como véis, había botes de pintura y pinceles para quien quisiera pintara en el muro.


Yendo al castillo. Subiendo la cuesta que pensábamos que no sería para tanto (y sí fue jaja).
¡Al llegar pillamos el cambio de guardia! Tenían música en directo de fondo y todo (en las ventanas están los músicos)



Pobrecito tan quieto... jaja
Luego ya entramos dentro, donde había una plaza y una catedral que me recordó a Notre Dame por fuera.



¡No me la esperaba tan bonita por dentro! Tenía un montón de vidrieras.

Ese día llovió un poco, por suerte no demasiado
Descansando un rato

¡Es tan grande que costó que cupiera en una foto!

Los pobres guardias deben de estar el 90% de su trabajo posando xD

Antes de ir hacia la sinagoga y barrio judío, hicimos varias fotos a las vistas y alrededores:





Finalmente llegamos a la sinagoga española y barrio judío, se notaban diferentes los edificios (algo más simples, pero algunos no dejaban de ser muy bonitos).

Sinagoga por fuera

Con Franz Kafka (aún me acuerdo leyendo la Metamorfosis en el instituto... qué poco me gustó la clase, jaja).


La acera tenía estrellas de David, símbolo judío



 



Después de caminar un buen rato, ya volvimos a por las maletas y de camino al autocar. Fue agotador pero estábamos muy contentas y satisfechas :)
La verdad es que fue un fin de semana muuuy bien aprovechado. ¡Ah! Gracias al padre de Pal por darnos ideas de qué ver. 

 

Mi opinión sobre Praga: evidentemente me pareció preciosa. Es una ciudad con edificios bonitos mires donde mires, es increíble. Además, aunque se cambie de moneda, hay descuentos para estudiantes y menores de 26 años, a parte que salimos ganando con el euro y todo es un poco más barato (aunque no tanto como Polonia).¡Ah! Y en prácticamente todos los sitios hablan inglés e incluso en algunos español (en McDonald's y un sitio parecido al Pans&Company). Se nota que saben que vienen turistas (por cierto, nos topamos con muchos españoles xD).
Por otro lado, no sé si es porque pensaba que sería igual que Alemania, pero no me gustó demasiado el tipo de gente de allí. Parecían más... "desarreglados/desaliñados" en general, no sé. Aquí, en Alemania, en general son más formalitos y ves a familias muy monas y gente educada. Pero en Praga son algo diferentes. Yo tenía una imagen seria y formal de la ciudad, pero la gente no lo es demasiado en mi opinión. Ojo, tampoco digo que sean maleducados ni nada parecido, simplemente me los imaginaba más "alemanados". Luego, había taaantos turistas que en algunos sitios era muy difícil andar, y había muchos vendedores ambulantes. 

Ha sido mi primer viaje con amigas y la verdad es que me lo he pasado muy bien Tengo ganas de hacer más. Se aprende mucho yendo por tu cuenta y preparándolo todo, la verdad. 

¿Vosotros habéis visitado Praga? :) ¿Qué pensáis? A mí me gustaría volver algún día, siempre hay algo que ver y ya sabría dónde ir.

Yo me voy a preparar ya que en un rato voy al aeropuerto a buscar a mis padres~
¡Son las 12 y cuarto y empecé a escribir a las 9 y media!

Gracias por leer 
¡Un beso!